GUIÓN LITERARIO VÍDEO
Las dos caras de la prostitución
En términos prácticos, se puede definir a la prostitución como la actividad a la que se dedica la persona que mantiene relaciones sexuales con otras, a cambio de dinero. También ejercen la prostitución los hombres, aunque es mayoritariamente femenina, en la cual se basa principalmente este reportaje.
Es preciso decir que la prostitución no es una expresión de libertad sexual de la mujer, sino que tiene que ver casi siempre con la violencia, la marginación, la dificultad económica y la cultura sexista y patriarcal. También influyen severamente otros factores como la dependencia, una educación inadecuada, la adicción a drogas, la discriminación sexual y racial que son temas que aparecen constantemente en las historias personales de mujeres que están siendo o han sido prostituidas, esto cataloga a la prostitución como un problema social que necesita ser urgentemente atendido.
SEGUNDA PARTE
A lo largo de los siglos la prostitución ha constituido un fenómeno social es decir nació supuestamente, desde la aparición del hombre en sociedad así, se le denominado “el oficio más antiguo del mundo”. Si bien encontramos la prostitución desde los orígenes de la humanidad, su concepción ha sufrido varios cambios que resultan explicables si se toma en cuenta su desarrollo en los diversos países conforme a su cultura y civilización.
Durante mucho tiempo se ha dicho que los factores que llevaban a la prostitución eran de carácter biológico debido a que la mujer estaba llena de sexualidad o como símbolo de decadencia general y otros pensaban que lo que llevaba a la prostitución era la falta de madurez sexual, pero hoy hay muchos tipos de factores que pueden inducir a la prostitución.
En un amplio estudio de La Universidad de La Paz (Bolivia) se enumeran como causas más frecuentes del fenómeno las siguientes: Desempleo y subempleo, inducción o coacción, pobreza y malas condiciones de vida, haber padecido violencia o desintegración familiar, haber padecido abusos sexuales, ser madres solteras, la ninfomanía / adicción al sexo, hábitos de consumo y drogadicción, y la obtención de mayores recursos económicos.
Si bien las causas señaladas son diversas, a excepción de la ninfomanía (cuya incidencia a la hora de convertirse en prostituta es realmente ínfima) son causas sociales o económicas. De hecho, las causas sociales tienen un reflejo económico importante, ya que haber padecido violencia, desintegración familiar o abusos sexuales son factores que, generalmente, se asocian a situaciones socioeconómicas desfavorables o incluso marginales.
TERCERA PARTE
La magnitud del problema de la prostitución femenina es tan amplia como el enorme número de vocablos con que se la llama, define y conoce.
Su origen y permanencia es obra de quien la consume. Un consolidado mercado de servicios sexuales es dirigido a un público creciente, que busca satisfacer sus instintos carnales dejando de lado los principios morales y legales.
Es por ello que aunque la prostitución se presenta ante nuestros ojos con una doble cara, es menester tener presente que la prostitución es un problema social y quien participa en ella forma parte de ese mismo problema.

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